No hay mucha información por internet, ningún contacto, no encuentras hoteles por la zona online… Te contamos la experiencia de una de nuestras colaboradoras tratando de visitar la selva de los Chimalapas en Oaxaca, México:

 

¿Cómo adentrarte en la selva?

 
Sí, el primer paso es buscar por Google.
 
Decide un lugar, probablemente hayas visto alguna foto llamativa o sabes que el espacio tiene alguna característica especial. No encontrar alojamiento, restaurantes, guías ni medios de transporte para llegar puede suponer algo por lo que asustarse y dar marcha atrás. Pero una cosa es cierta, La suerte sonríe a los viajeros.
 
Después de dos años seguidos que llevaba viajando a México, ya era hora de conocer la selva virgen, el lugar donde los animales reinan y los humanos quedan como un depredador expuesto al veneno de las serpientes o al ataque de los jaguares.
Parecía que Chiapas era la mejor opción con 10 horas de viaje desde la costa de Oaxaca, pero me fijé en que Oaxaca tenía una selva de casi 600 mil hectáreas: La selva de los Chimalapas.
 
Miré por internet opciones: no existían. Atravesar medio México sola para llegar a una selva disputada entre Oaxaqueños y Chiapanecos no parecía una opción. Así fue como, solo una persona empeñada en ir hasta donde hiciera falta con tal de aprender algo más, se podía convertir en mi compañero de viaje. Cogimos las mochilas y emprendimos el camino a la comunidad más adentrada en la Selva: Santa María de Chimalapa.
 
El camino
 
Aprovecha a visitar aquellos lugares reseñados que tienes a disposición por el camino. Harán que tu viaje merezca la pena y se haga más ligero, 13 horas en bus o conduciendo se pueden hacer eternas.
 
Nos fuimos acercando hasta nuestro destino desde la Ciudad de México, disfrutando de otras de las muchas maravillas de Oaxaca que se encontraban durante el camino: 

 

Monte Albán. Ruinas en Oaxaca

Pasamos por Hierve el Agua, la cascada petrificada, aprovechando por el camino a pasar por Tlacolula, una comunidad famosa por sus panes y chocolates.

Atardecer en San José del Pacífico

Visitamos la capital de Oaxaca y las preciosas ruinas de Monte Albán ubicadas en una montaña no muy alejada de la ciudad.

 

Hierve el Agua. Cascadas petrificadas en Oaxaca

Seguimos bajando al Sur, llegando a San José del Pacífico, una comunidad de montaña reconocida por sus hongos «medicinales». Sin duda, un lugar que renueva a cualquiera con su aire limpio y fresco y su gran oferta de temazcales para limpiar todas tus preocupaciones.

Y desde ahí, recorrimos la costa lo más rápido que pudimos hasta llegar a Juchitán, una ciudad muy golpeada por el terremoto ocurrido en 2017. La mayor parte de las calles seguían llenas de escombros y las carreteras permanecían cortadas por personas que reivindicaban la reconstrucción de sus escuelas y hospitales.

 

 

Estancados sin salida aparente

Si viajas sin demasiada información en la mano, habrá momentos en los que no sepas por dónde avanzar. No pares de preguntar, cuenta tus propósitos del viaje, siempre habla con las personas, alguna de ellas sabrá indicarte la solución a tu situación.

En nuestro caso, en Juchitán nadie sabía donde estaba Santa María de Chimalapa, así que tuvimos que dormir en la ciudad a la espera de que algún taxista pudiera darnos alguna indicación. Un primer rayo de luz se asomó cuando descubrimos una furgoneta que salía cargado de comida hacia la comunidad varios días a la semana. Esa furgoneta no nos pudo llevar, pero nos indicó donde conseguir un taxi que llegaba hasta allí.

El taxi se encontraba en mitad de una estrecha calle, también llena de escombros. Unas señoras lo esperaban sentadas sobre la acera:
– «El taxi nos baja por la mañana para que compremos y quedamos a una hora para que nos vuelva a subir»- nos comentaron las señoras.
Ellas no entendían por qué nosotros queríamos llegar a su comunidad, pero nos advirtieron de que teníamos que dar parte de nuestra llegada al agente municipal.

 

Selva Oaxaca

¡Así es como llegamos a Santa María de Chimalapa!

Comunidad en la que nos quedamos al menos 15 días.

 

 

Y ¿Una vez que llegas a tu destino?

No puedes quedarte quieto. Sólo moviéndote conoces a las personas adecuadas que te ayudarán en tu viaje y las que te acompañarán en las experiencias más únicas.

 

Nosotros muy rápidamente conocimos a Yari, una chica recién titulada como maestra que nos ofreció un cuarto en su casa, nos presentó a un guía para visitar la selva y con la que empezamos a planificar unos talleres de educación ambiental en las escuelas.

 

¿Cuántos talleres impartimos? Ya no lo recuerdo. Con pequeños y con no tan pequeños: 

 

Talleres de educación ambiental
Educación ambiental en Oaxaca
Educación ambiental en México, Oaxaca.
Lo más emocionante del viaje:
 
Dormir en la selva. La selva no es un lugar amable para el ser humano, pero no deja de ser una experiencia de lo más emocionante:
  • Dentro, empiezas a sudar sin control.
  • Los mosquitos de colores radioactivos te acompañan fielmente durante todo tu camino (especialmente te cuidan cuando te vas a dormir).
  • Los caminos se cortan cada 20 metros por ríos durante la época de lluvia.
  • Para llegar al corazón de la selva alta se necesitaban más de dos días de camino andando en el que descubrías cantidad de estructuras naturales y rastros totalmente desconocidos para ti.
 
Me quedé con ganas de ver alguna huella de Jaguar o de ver a los tan famosos monos aulladores, estoy segura de que volveré para escuchar los ruidos de la selva durante la noche y el concierto de los pájaros en la mañana.
 
Lo más gratificante del viaje:
 
«Sois un ejemplo a seguir» – Es lo que dijo uno de los alumnos de la escuela preparatoria de Santa María de Chimalapa una vez terminados los talleres. Admiraba el hecho de que nosotros llegáramos a su comunidad para tratar de hacerles ver la importancia del lugar que les rodeaba. Su frase me llegó al alma y se lo agradeceré eternamente, fue la muestra de que nuestros talleres habían tenido éxito.
Experiencias viajando por Oaxaca
Conclusión:
 
Para realizar un viaje, lo mejor es siempre planificar al máximo la ruta y sacarle el provecho que merece. Sin embargo, no siempre es una opción tener el transporte y el alojamiento reservado con antelación, suponiendo siempre un riesgo.
 
Encontrarás siempre opciones para alojarte o moverte si vas sin reserva previa. Por supuesto, los imprevistos forman parte de la carta, por lo que habrá situaciones en las que las opciones no sean siempre de tu total agrado. Lo mejor es tratar de encontrar algún proveedor que te apoye en tu recorrido.
 
La selva es un lugar increíble, tenebroso por sus ruidos en la noche e inmenso durante el día. No sé si es para todos, pero sin lugar a dudas, alberca demasiados misterios como para no descubrirlos. No obstante, llegar a ella no es una opción si no vas con un guía local, que se lo conozca la selva como la palma de su mano.
 
Escoge siempre la opción más responsable y trata de conseguir que tu impacto sea siempre positivo con el entorno y las personas.